domingo, 22 de mayo de 2011

Transportación y Vía Verde


Por: Joaquín Serrano Estrella


Imagínese que existe la tecnología necesaria para reducir significativamente, y hasta para eliminar, los altos volúmenes de emisiones de elementos contaminantes que le regalamos diariamente a nuestro ambiente. Sólo imagíneselo, porque si descubriéramos que existen tecnologías más eficientes y más limpias que las que usamos hoy en día, y que factores tan minúsculos como “el mercado” y el sistema político no permiten el acceso a las masas, habría decepción colectiva de grandes proporciones. Sería como si todos los niños descubrieran de repente que Santaclós y los Reyes no existen.

Me encuentro preparando una actividad educativa para adolecentes de escuela superior. El objetivo es tratar temas de actualidad que despierten su interés en estudiar en los diferentes campos de la ingeniería. La metodología es simple, discutir y analizar un documental o película en la que podamos tratar temas de ingeniería. Mato varios pájaros de un solo tiro: le despertamos el interés de estudio en una de las profesiones más completas (ingeniería), tratamos un tema de actualidad, y también llevamos el mensaje de la sustentabilidad o sostenibilidad (whatever!) a adolecentes que tienen altas probabilidades de iniciar carreras universitarias y profesionales exitosas.

Para la actividad seleccioné el documental “Who killed the electric car?”. El documental detalla la historia del último modelo de automóvil completamente eléctrico: el EV1. No crea que estamos remontándonos a principios de siglo o cuando comenzaba la revolución industrial y comenzaban a aparecer los automóviles en las carreteras. La historia que se desarrolla en el documental fue tan cercana como en el 2003, la misma era digital (aunque con mucho menos smartphones) en la que vivimos hoy día. Inicia el documental con el interesante dato de que al principio de la historia del automóvil privado, eran más los vehículos eléctricos que los impulsados por motores de combustión. La masificación del automóvil que utiliza gasolina tomada de la mano de toda una producción energética basada en los productos derivados del petróleo (con el agravante económico de ser una fuente barata de energía) hizo que desapareciera completamente la idea de un automóvil impulsado por baterías y que produjera cero emisiones.

El comienzo del relato en el documental tiene sus inicios en el estado de California. En resumen, para resolver el grave problema de contaminación ambiental que causaban las emisiones de los automóviles, el estado pasó un decreto en la década del 1990 para obligar a los fabricantes de automóviles a reducir paulatinamente hasta eliminar las emisiones de los autos que vendieran en el estado. Un paso vanguardista y radical aun hoy día. A partir de este decreto varios modelos de automóviles eléctricos comenzaron a aparecer en las carreteras californianas. Luego, las mismas grandes compañías fabricantes de automóviles que desarrollaron automóviles eléctricos sistemáticamente presionaron para eliminar el decreto y amoldar el mercado nuevamente en la dependencia a la gasolina.

La historia se centra en el caso del automóvil desarrollado por General Motors. Luego de haber probado su efectividad y eficiencia (cero emisiones, largas distancias, alcanzando altas velocidades y con infraestructura de abastecimiento energético disponible) paulatinamente fueron desapareciéndolos. Utilizaron estrategias legales para retomar los vehículos de las manos de los consumidores y terminaron triturando todos y cada uno de los automóviles. El activismo para mantener estos vehículos en las carreteras fue organizado y preciso. Aún así, los intereses de General Motors pudo más que el grupo de activistas que constaba de pasados dueños del EV1, artistas e ingenieros que desarrollaron el prototipo.



Luego de ver una historia tan impresionante me sigo preguntando el porqué desaparecer, hasta el punto de triturar, estos vehículos. No compro la teoría de “los grandes intereses” totalmente. Indudablemente, los Shell y los BP por un lado y los General Motors y los Ford por el otro, en conjunto con sus grandes amigos/accionistas en posiciones públicas importantes tienen algo que ver. El problema principal del EV1 fue que se desarrolló tecnología para intentar (INTENTAR) hacer más eficiente y menos nocivo nuestro estilo de vida moderna autodependiente. La clave no es eliminar las emisiones, es eliminar la dependencia al automóvil. La mejor manera de explicar el porqué el EV1 no pudo entrar al mercado y sustituir eventualmente al vehículo de gasolina es haciendo la analogía de los deportes.



El EV1 se puso a competir en una liga que está diseñada para el vehículo de gasolina. Todos retos estaban en contra del EV1:

1. La mercadotecnia: Ni aún usando los big guns de estrellas como Mel Gibson y Tom Hanks no pudieron siquiera hacer notar el automóvil eléctrico en el consumidor promedio.

2. Rendimiento: Aunque pudieron demostrar que el EV1 podía alcanzar velocidades considerables (sobre 70 y 80 millas), y que podía ser utilizado para largas distancias (características de los commutes del trabajador promedio en California), sus diferencias no fueron tantas para ganar en ese plano.

3. Comodidad: el EV1, de dos puertas, todavía no estaba diseñado para satisfacer las necesidades de los vehículos de varios pasajeros para alegrar la vida de las soccer moms y de los que hacen grandes compras en COSTCO. El vehículo, dentro de todo, fue diseñado para mover a una sola persona, como mucho a dos, a sus trabajos, las parejas con hijos que llevar a la escuela, quedarían afuera de esa ecuación.

4. Reabastecimiento: Sobre 500 spots gratitos (¡si gratuitos!) recargar estos vehículos fueron ubicados en lugares como supermercados, aún así no pudieron con los 5 minutos o menos que toma echar gasolina. Mucho menos con la maquinaria de venta que representan millones de gasolineras, que pueden mezclar el servicio con el de venta de comida y otros. NOTA: ¿han notado que gracias a las gasolineras, la industria del limber se le arrebató de las manos al Cartel de Doñas que viven cerca de escuelas?

5. Producción: el EV1 fue mejorando en términos de materiales y tecnología que facilitaría su producción. Aún así, la maquinaria de producción en Detroit y otros países, está tan bien aceitadas (con todas sus deficiencias, hasta el punto de tener que subvencionar con el dinero público sus operaciones – pero esos son otros veinte) que no pudo sobrevivir la etapa Beta.

6. Accesibilidad: relacionado al factor anterior, aunque el grupo de desarrollo e investigación pudo demostrar que el vehículo tendría un costo promedio entre $20 mil y $30 mil dólares, lo cierto es que sus estimaciones fueron mayormente especulativas. En este y otro punto dos puntos el factor tiempo estuvo en contra del EV1, injustamente.

Si se quería que el EV1 fuera una alternativa al automóvil de gasolina tradicional tenía que crear su propia liga, no competir con él. El error craso del grupo de desarrolladores fue ver al automóvil como tecnología, y no como un elemento social. Un elemento en el cual hemos basado toda una cosmovisión moderna (estatus social, consumo, transporte, etc).

La enseñanza fundamental detrás del documental, no es el incentivo y apoyo a nuevas tecnologías. La enseñanza fundamental no es parte del guión. Lo que debemos aprender es que para reducir emisiones nocivas al ambiente, el cambio de tecnologías no es suficiente. Hay que lidiar con modelos de consumo, que están basados en la forma en cómo vivimos y nos relacionamos. El usuario del vehículo eléctrico compartía el tapón mañanero al igual que el que usa gasolina. El patrón de consumo no sería afectado. Es allí la falla.

Si persistimos en cambiar de tecnología meramente, no sólo en el aspecto de la transportación, no estamos cambiando nada. Hacemos más eficiente el consumo. Esto lo tiene que tener en cuenta los inventores, ingenieros, los que hacen e implantan política pública y los consumidores que exigimos. Es como lidiar con Via Verde, en donde el gas natural va a “sustituir la dependencia” al petróleo y hacer la producción de energía eléctrica más eco amigable. Lo que en realidad debe estar impulsando el gobierno y nosotros apoyando es el cambio en el modelo de consumo. Sólo de esta manera haremos una transformación real.

martes, 1 de marzo de 2011

Llegando a Walgreens en bicicleta

Por: Joaquín Serrano


Antes de leer este artículo vean la foto que postiamos. Pendiente a las altimetrías y a la distancia de la ruta. Es una imagen de una ruta realizada en Google Earth. No se olviden de esta foto.

El próximo 6 de marzo, a las 10:00 a.m. se llevará a cabo una actividad en San Juan para promover el uso de la bicicleta y otros medios no motorizados, ya sea para transporte o diversión. Esta es una de las actividades que se realizan como parte de la implantación del San Juan Walkable City (San Juan Ciudad Caminable), un proyecto que intenta convertir al Viejo San Juan en un espacio amigable para los peatones, ciclistas y otros medios alternativos no motorizados. Tremenda idea si es que se quiere promover el turismo y conservar la infraestructura histórica del Viejo San Juan. Pueden obtener más información aquí.

Mientras escribía el artículo, una amiga me envía la noticia sobre un conductor que arrolló a más de cuarenta (40) ciclistas en Porto Alegre, Brazil. En una actividad similar, un conductor arrolló a los ciclistas que se manifestaban usando las calles a las cuales tienen derecho también. Esto me llevó a la conclusión de que en realidad estas actividades, sin una gestión gubernamental que verdaderamente incentive el transporte alternativo, no tendrán resultado. Hay que gastar mucho dinero para crear las condiciones para el uso, por ejemplo de la bicicleta. Hay que tener voluntad política para reorganizar el territorio ya desarrollado y desparramado. Me explico.

La foto que vieron al principio es la ruta que tengo que recorrer en bicicleta para declarar mi autonomía del automóvil. Siempre dependeremos de el, pero con los precios de la gasolina como están, es necesario tomar medidas drásticas. Y hay que poner la acción en donde se ponen las palabras. Si creo en la bicicleta como medio de transporte, pues entonces la voy a utilizar.

Para usar la bicicleta tengo que recorrer una ruta poco amigable para los ciclistas. Son 12.8 millas con curvas sin iluminación, hoyos y anomalías en las carreteras. Además de los conductores que no están familiarizados con los ciclistas, hay que acostumbrarse a las elevaciones. Este factor me impone una condición: no puedo recorrer esa ruta en cualquier bicicleta. No puede ser un portoncito cualquiera. Debe ser fuerte para aguantar la rigurosidad de la carretera, también liviana y con buenos cambios (una buena transmisión) para aguantar las subidas.

Involucra acomodar mi agenda diaria. El tiempo de viaje es aproximadamente cuarenta (40) minutos ida, y una (1) hora de vuelta considerando que subiendo nos tardamos más. Lo que implica que llegaré sudado. No puedo rodar con la laptop ni con ropa casual. Tampoco, con una mochila con ropa, porque se estrujaría. Así que iré con mi ropa de ciclismo diariamente y me bañaré en el trabajo. Esto involucra tener un baño y un lugar para guardar la ropa de la semana. Lo que implica a su vez, ir una vez a la semana en carro para guardarla (mínimo 5 camisas, pantalones bulto con ropa interior, corbatas, etc).

Salir a las 6:00 am para llegar al trabajo. Esto es para evitar la oscuridad, lo que incrementaría los factores de riesgo. Para alguien que trabaja por contrato es difícil definir una hora de salida, por lo que habrá que hacer coordinaciones mayores. Tendría que estar saliendo de Bayamón, mínimo a las cinco (5:00am) de la tarde para que no me tome la noche rodando. Usualmente a esa hora todavía estoy realizando trabajos con clientes. Los movimientos a realizar gestiones se tienen que limitar a la zona de influencia del Tren, o a lugares en donde pueda dejar la bicicleta sin el peligro de que intenten robármela.

A todas estas, no he hablado de mi agenda de “ciclismo”, o el uso de la bicicleta para ejercicio. De hecho, si puedo hacer esta ruta, es porque ya soy ciclista, con un tiempo considerable en la carretera, que me da agilidad y fortaleza física para hacerlo (subir cuestas, rodar duro en los llanos, etc). ¿Cómo la acomodaré? Sinceramente no se ahora mismo.

Como dije, estoy soy yo que tengo las condiciones físicas, personales y laborales para hacerlo. Lo que hay que preguntarse es que vamos hacer para que los demás de sobre dos millones de personas que vivimos en el área metropolitana de San Juan, por lo menos, podamos hacer esto. Piense en los arreglos de vida que tendrías que hacer para llevar una vida autónoma del automóvil. Por ejemplo, llevar los nenes a la escuela. Para cada una de las limitaciones elabore una solución. Cuando por lo menos 50 personas como yo hagan este ejercicio, tendremos más que un plan para llevarlo a cabo, por lo menos iniciaremos un movimiento.

Cuando hagas el ejercicio que propongo verás que actividades como las que se llevarán a cabo el próximo 6 de marzo, en realidad son una ínfima parte de que es necesario hacer. Gracias, participaremos, pero tampoco es la gran hazaña. Un inicio, mantengan las carreteras en condiciones para rodar. Para ver si la gente se anima a por lo menos ir a Walgreens (porque uno de esos hay en cada esquina) en bicicleta.

domingo, 20 de febrero de 2011

Las bicicletas y los niños

Por: Joaquin Serrano

Los padres de hoy en día prefieren exponer a sus niños a depredadores sexuales en internet y smartphones que sacarlos a correr bicicleta. Otros prefieren comprar videojuegos y exponerlos a la violencia que comprarles una bicicleta. Esa fue la conclusión a la que llegué luego de ver el suplemento de Mi Pequeño Día en el periódico El Nuevo Dia de hoy. Excelente suplemento que todos los padres deben darle a sus hijos, y que a todos los que nos interesa el tema del ciclismo y la transportación sustentable debemos tener. Si promover el transporte colectivo en este país es como predicar en el desierto, imagínese lo que es hacer lo mismo por el ciclismo. En un país atestado de automóviles es casi una locura hablar de correr bicicleta.


Recientemente mi padre se interesó en el deporte del ciclismo. A sus setenta y pico de años cumplidos. Puedo decir que lo he influenciado con los relatos de las largas travesías en pelotón y sobre todo, por las innumerables libras en el cuerpo y pulgadas en mi talla de ropa que he perdido desde que practico el ciclismo. Mientras le explicaba al viejo la importancia de correr en un cuadro que fuera apropiado para su tamaño, la utilización del casco de seguridad, los guantes y otras misceláneas contemporáneas, me dejó mudo con una sola oración: “Yo corría en una burra de un sólo cambio nene, del campito de Yúnez hasta Florida y hasta Vega Baja sin nada de eso que me estás diciendo”. Nada fuera de la realidad.

Lo que me llamó más la atención de ese planteamiento no fue sus preocupaciones sobre la eficiencia de la bicicleta y sobre la seguridad. Lo más interesando fue la noción de espacio y movilidad que tenía esa generación de puertorriqueños. Se siguen vendiendo bicicletas, pero ya hace tiempo que dejaron de ser ese instrumento que mezclaba diversión y transporte en un solo vehículo. Hable con cualquiera de esa generación y es común escuchar historias de largas travesías, transmunicipales y de muchos kilómetros, que para la mayoría de nuestros adolecentes sin inimaginables. No es que correr bicicleta haya desaparecido, porque sin duda todavía hay quienes viven en comunidades cerradas o que tienen padres que invierten un domingo llevando a su prole al paseo lineal de Pinoñes. La bicicleta dejó ser el vehículo que conectaba al niño o adolescente con su entorno. Por consiguiente, perdió su carácter divertido, o como diríamos hoy día, perdió el fun.

La razón que le di a mi padre es la misma razón por la cual un padre con dos dedos de frente no patrocinaría que su niño corra bicicleta en las calles de nuestro país: “las condiciones no son las mismas”. No sólo el alto volumen de tráfico vehicular, hay que añadirle los conductores irresponsables y las propias condiciones de la carretera. Hoyos, carriles y paseos despintados, geometrías irregulares, basura (vidrios, vasos plásticos, etc.) en las orillas y curvas peligrosas.
Considerando el escenario anterior, promover el uso de la bicicleta, ya sea para transportarse o para diversión, es mucho más que una actividad familiar. Es promover un estilo de vida más saludable y un ambiente urbano más amigable. La matemática es simple. Si a usted le interesa que su hij@, sobrin@ o niet@ pueda pedalear de manera segura, estoy seguro que va hacer todo lo posible para que lo haga. Si de verdad le interesa, no sólo sacará tiempo de la ajetreada agenda diaria. Implicará promover y proteger las áreas amigables para los ciclistas e interesarse por temas que incentiven el uso de la bicicleta. Puede ir un poco más lejos, quizás hasta llamará a la alcaldía de su pueblo (o llamará a alguien que conozca al alcalde, porque no) exigiendo repavimentar la carretera que usa su familiar ciclista, o para que construyan carriles de bicicletas en su municipio.



Hay que enfiebrar a la gente con las bicicletas. Comenzar con los niños es un paso gigante. Tecnología sencilla que encierra mucho más que diversión y salud para nuestra generación de niños y adolecentes. Representa ofrecerles una nueva noción de ciudad y de movilidad dentro de ésta que transformará nuestra cultura urbana y manera de ver las cosas. Cosas sencillas.




Para más información sobre este particular pueden referirse a:

http://www.bicyclinginfo.org/education/children.cfm?/ee/ed_child_main.htm

domingo, 13 de febrero de 2011

¡No me hables de guaguas por favor!

Por: Joaquín Serrano

Hay que ser bien cauteloso cuando se habla de guaguas o de servicio de autobuses en Puerto Rico. Rápido el imaginario colectivo evoca a la Autoridad Metropolitana de Autobuses con todo lo negativo que podamos pensar sobre el servicio que ésta ofrece. Vienen también imágenes de gente esperando en un terminal por la guagüita pisicorre, recuerdos de innumerables extraños que se rozaron y que se durmieron en los hombros de otros extraños. Vamos a ponerlo de esta manera, nadie gana unas elecciones, ni municipales ni nacionales, prometiendo que van a crear un servicio nuevo de autobuses. Por experiencia propia, en términos de política pública, ningún oficial de gobierno convence a nadie de que está haciendo un buen trabajo prometiendo más sistemas de autobuses.


Creo que este fue el reto principal de esta administración gubernamental cuando esta semana pasada anunció la creación de Metro Urbano. Lo que primero fue llamado Tren de Cercanías, ahora se llama formalmente Metro Urbano. Aunque podría ser por la poca información que el gobierno ha ofrecido sobre este sistema, son más los prejuicios que hay sobre éste que lo bueno que se pueda decir.


Aunque fue descrito como un sistema de trolleys, el proyecto que se propone es realidad es un sistema de autobuses rápidos o Bus Rapid Transit. Esto son sistemas contienen estas características:



  1. 1. Autobuses de mayor capacidad que utilizan carriles exclusivos

  2. Poseen características de trenes, no sólo por la forma de los vehículos, sino por la integración de terminales y paradas intermedias modernas

  3. Utilizan sistemas de tránsito inteligente para priorizar el desplazamiento de los autobuses en los lugares (intersecciones y avenidas) de alto volumen vehicular

  4. Debido a las características de los vehículos y de la alineación, son sistemas de alta capacidad mucho más baratos que los sistemas de trenes y fáciles de implantar

  5. Como son sistemas de alta capacidad, tienen un alcance o área de cobertura regional. Son perfectos para conectar nos residenciales con los centros urbanos mediante la maximización de las autopistas y carreteras existentes.

¿Qué es lo que va hacer este sistema? Mediante la construcción de un carril exclusivo de 16.5 kilómetros (10.25 millas) de longitud por la autopista PR-22 y PR-5 se conectarán la parte norte de la Región Metropolitana (Toa Baja, Levittown, etc) con la Estación Bayamón Centro del Tren Urbano. Por este carril exclusivo transcurrirán vehículos de mayor capacidad (sobre 50 personas sentados y más de 30 parados), cómodos, con aire acondicionado, como si estuvieras en uno de los vagones del Tren Urbano. Este sistema ampliará las alternativas de transporte añadiendo extensiones a la actual alineación del Tren Urbano. Una vez en la Estación del Tren Urbano los pasajeros podrán escoger entre continuar su viaje en el Tren Urbano o en las guaguas de la AMA o en las guaguas y carros públicos (que en realidad son transportistas privados) que también se encuentran allí.


Ok, llegamos a la Estación Bayamón Centro, pero de ¿dónde salgo? El origen de la alineación todavía no ha estado claro, pues sabemos cuántos kilómetros abarca, pero el lugar específico en donde se abordarán los autobuses no está claro. Si tenemos claro que será una facilidad con capacidad de 500 estacionamientos y de un kiss and ride, que no es otra cosa que un carril para que vehículos particulares dejen personas en la estación y luego continúen su camino.


Es importante que la ciudadanía y grupos de interés exijamos mayor información de parte del gobierno sobre estos proyectos. A los que nos interesa que le gobierno tenga una política de transporte clara que incentive los medios colectivos y desincentive el uso del automóvil privado recibimos este tipo de noticias con mucho escepticismo debido a la falta de información. No dudamos de los beneficios que este Metro Urbano, y cualquier otro sistema que se cree, pero entendemos que cualquier gestión que se haga para promover el transporte colectivo debe partir de una política pública coordinada y racional. Lamentablemente, como en realidad con este tipo de proyecto lo que se está haciendo es cambiar paradigmas de movilidad en la ciudad (con todas sus consecuencias sociales y económicas), no puede haber espacio para la improvisación. Un paso mal coordinado puede estigmatizar el sistema en el imaginario colectivo y sabotear los objetivos del sistema de transporte colectivo.


Invitamos a los lectores de este foro a continuar investigando sobre este sistema denominado Metro Urbano. El foro está abierto para que escriban sobre sus hallazgos, así como de ideas para incentivar el uso de este sistema de transporte. Varias interrogantes deben ser contestadas:



  1. 1. Se anunció en un momento dado sobre este sistema también incluiría que los vehículos privados puedan transcurrir por el carril exclusivo pagando una tarifa variable. La integración de cualquier sistema como este debe ser explicada y tomada con mucha cautela. En varios informes técnicos se ha propuesto la creación de carriles sólo para automóviles con cuatro pasajeros o más. No sabemos si esto es parte de esa idea.

  2. Copiar el sistema de Metro Urbano hacia otras partes de la Región Metropolitana (como Caguas, Canóvanas y Carolina) implica la asignación de fondos y estudios de demanda. La extensión hacia Caguas ya tenía adelantado unos trabajos de ingeniería (de hecho, la alternativa de usar la mediana de la autopista fue propuesta en este proyecto también) y habían unos fondos asignados. ¿Qué ha sucedido con éstos, y que tan pronto podemos ver resultados en sas extensiones?.

  3. Un sistema como este se nutre, no sólo de las personas que se estacionarán en la futura estación (500 espacios, como se describió), sino también de sistemas complementarios o alimentadoras. Esto añade alternativas de transporte y el área de cobertura del sistema de transporte colectivo. No sabemos si se han planificado estos sistemas o simplemente repetiremos la historia del Tren Urbano en donde, a más de 5 años de haber iniciado operaciones, todavía no hay un sistema complementario efectivo.

  4. Quiénes operarán el sistema de autobuses. No sabemos si el nuevo sistema será parte de la Autoridad Metropolitana de Autobuses o será otro contrato de operación por manos privadas como es el Servicio de Metrobus.

Los sistemas de BRT o autobuses rápidos son una alternativa costoeficiente para implantar sistemas de transporte colectivo en todo Puerto Rico. El reto mayor es la coordinación multimodal a nivel de política pública y la educación ciudadana. El Tren Urbano sentó un paradigma de transporte que es bien difícil de alcanzar. Sin embargo, cuando analizamos las experiencias de otras ciudades y países con sistema de BRT encontramos que la flexibilidad que ofrecen estos sistemas es la alternativa para Puerto Rico. Si quieren continuar investigando sobre el tema pueden acceder a los siguientes links:


Análisis de Buenas Prácticas en Autobuses Rápidos – Transportation Research Board


Página de Transmilenio – Bogotá, Colombia

sábado, 11 de diciembre de 2010

Lo que el agua se llevó

Por Joaquin Serrano


Lo hemos señalado en otras ocasiones. Nada se le esconde al agua. Los estragos que ha causado el agua en nuestro país son muestra de la mala planificación y utilización de los recursos que tenemos disponibles.



Paradójicamente una de las actividades urbanas que más se afectan por los estragos del agua es la transportación. En todos sus sentidos. No son sólo los vehículos que se ven afectados por los tapones que causan las carreteras inundadas y poco seguras. El simple y rudimentario acto de caminar se ve afectado por aceras inundadas y carros que mojas a los peatones y ciclistas. La foto que ven aquí ocurre constantemente en Hato Rey, en la Milla de Oro. Esta inundación no fue causa de cuatro horas de lluvia ininterrumpida, ni de una tormenta tropical. Fueron, literalmente 17 minutos de lluvia. La foto habla por sí sola.

El agua no tiene la culpa, no es el personaje malo de la película. Los que estamos mal somos lo que consentimos el desarrollo de una ciudad que no se vincula con los recursos naturales que posee y que fomenta el desperdicio, especialmente el agua. ¿Consecuencias de este modelo? Carreteras y estructuras que se construyen sobre causes naturales. Infraestructura de agua que desperdicia el recurso.

Lo acontecido con el camión de basura que se hundió en la carretera en la Urbanización College Park es sólo una muestra de las condiciones en que se encuentran las carreteras del país. Esto pasó en una carretera de bajo volumen, imaginen que sucederá en otras carreteras principales.

El agua seguirá recordándonos cosas, es nuestra responsabilidad aprender de esto…

domingo, 17 de octubre de 2010

Cosas ilógicas sobre transportación

Me vi tentado a escribir sobre los artículos aparecidos hoy en El Nuevo Día sobre el Tren Urbano, pero no lo haré. Primero, porque hablar de los grandes proyectos de expansión del Tren Urbano es hablar de especulaciones que ni el propio DTOP controla. Segundo, porque estos proyectos de expansión no son la esperanza para aumentar el ridership o patrocinio (como si eso fuere un fin en sí mismo). Despacho este asunto así de simple: cuando el DTOP esté dispuesto a hablar de lo básico, que es cómo van a facilitar el desarrollo urbano alrededor de las estaciones, cuánto van a invertir en aceras y en ambientación para que la gente pueda caminar a las estaciones, seguiremos hablando de un Tren que muy bien te llena el choliseo y lleva gente a los Tribunales, pero que en nada resuelve los problemas de movilidad en la zona metropolitana. Tercero, cuando me expliquen, cómo justo al medio día puedo llegar más rápido en carro de la estación Bayamón a la Estación Sagrado Corazón (los dos entremos de 17.4 kilómetros) que en el propio Tren Urbano, entonces el DTOP y quién sea que se encargue ahora del Tren y de sus expansiones, tendrán la prioridad en este foro. Pero mejor tratemos un tema de fondo de la manera más simple.

Lo aparentemente ilógico en transportación tendría más resultado


Para que la política pública sobre transportación sea efectiva debe estar estrechamente vinculada a la política urbana. A su vez, la política urbana debe estar vinculada a una visión clara del tipo de ciudades que queremos. Como ninguna de estas están vinculadas, y hasta podríamos cuestionar si en verdad existen, se distorsionan nuestras percepciones sobre cómo deberíamos transportarnos y de esta manera alimentamos el sistema actual de constante tapones, hoyos en las carreteras, vulnerabilidad y de malgasto de recursos.


He aquí algunos planteamientos aparentemente ilógicos dentro del actual “sistema de transportación”:


Una política pública sobre transporte debe enfocarse, no en los medios de transporte, sino en reducir las necesidades de traslado no-motorizadas. En vez de estar invirtiendo tanto dinero en carreteras para los automóviles, en trenes caros y en autobuses, porque no mejor organizamos nuestro espacio para reducir las necesidades de traslado. De esta manera el enfoque de la política de transportación sería desarrollar medios no motorizados como caminar o la bicicleta. Es tan fácil como poder ir al trabajo en tren, pero llevar a sus hijos a la escuela a pie.


Mientras más dependamos de los automóviles menos movilidad tendremos. Es estúpido sólo pensarlo, pero lo cierto es que la capacidad de nuestras carreteras y ciudades no dan para más. No hay espacio para más estacionamientos. Es la trampa más viciosa ya que el “sistema de transporte” y el espacio urbano crean la necesidad del auto para movernos, a la misma vez, demasiados automóviles en las carreteras obstaculizan la movilidad, condenándonos a absurdos tapones. Mientras más gente se tire a la calle en sus automóviles, más estaremos en tapones, más espacio de áreas verdes y de aceras le estaremos robando a nuestras ciudades.


Más carreteras + más automóviles = a menos desarrollo. Todas las administraciones de gobierno han apostado a que la construcción de carreteras atrae el desarrollo. Viéndolo desde el punto de vista de los empleos temporeros que se crean en la construcción de las carreteras, y en la construcción de centros comerciales (malls) y urbanizaciones, podríamos decir que mueve la economía. Pero esto son medidas temporeras. El resultado del desparrame urbano, además de contaminación, lo que ha hecho es destruir la fibra económica. Un ejemplo fácil. Como nuestro principal medio de transporte es el automóvil, a donde vamos a comprar debe poseer una característica importante: estacionamiento. Los locales comerciales en los núcleos urbanos carecen de ellos por lo que el consumidor va a los grandes centros comerciales. En estos centros comerciales pueden competir las grandes cadenas o los negocios locales que puedan pagar los altos alquileres.


Más automóviles, más rotos en las carreteras. Esto sucede por el círculo vicioso que crea el sistema del automóvil. La planificación de la red vial es tan caótica que sólo opera para tirar más carros a la calle. Se construyen carreteras, pero no se mantienen, porque el objetivo no es ese, es seguir creciendo como si fuera un fin en sí mismo. Esto sin contar que el roto en la carretera cumple muchas veces un objetivo polítiquero. Por ejemplo, se crean carreteras para obtener votos (objetivo inmediato). Nos olvidamos del mantenimiento o de que la construimos sobre acuíferos naturales. Las carreteras se deterioran y se crea la necesidad de un servicio gubernamental. Se servicio gubernamental no va aparecer sino hasta que se necesiten votos. Se repavimenta y la acción de tapar el hoyo se convierte en la gran obra. Y no es para menos, pasamos por el hoyo 365 días al año por lo menos dos veces al día, por lo que el número aproximado de cantazos que recibe un carro por cada hoyo es de 730. Multiplique este número por el infinito de hotos y cráteres que hay en las carreteras.

domingo, 3 de octubre de 2010

PR-22... y vuelven con lo de "más carreteras, más desarrollo"

No se debe favorecer la construcción de la extensión del expreso PR-21 de Hatillo hasta Aguadilla simplemente porque existen otras alternativas. Demás está explicar que esta construcción vulnerará aún más una de las zonas de mayor valor ecológico en Puerto Rico, la zona del Karzo. No apoyo este proyecto porque la propia Declaración de Impacto Ambiental es bien clara sobre los impactos viciosos que se le estarían haciendo a sumideros, canales de agua subterráneos, especies en peligro de extinción y suelo protegido. La razón de este artículo es descifrar la lógica de transportación que utiliza este proyecto, demostrar lo inadecuada que es y presentar alternativas.

Lo que se debe construir es una infraestructura de transporte que beneficie el desarrollo de los pueblos impactados (Hatillo, Camuy, Quebradillas, Isabela y Aguadilla). Esta parte de la Región Norte de la isla tiene un potencial turístico enorme considerando las bellezas naturales del karzo y el desarrollo del aeropuerto Rafael Hernández de Aguadilla. A medida que van aumentado los vuelos desde ese punto, van aumentado la cantidad de turistas que visitan la región norte de la isla, pudiendo disfrutar de otros pueblos limítrofes como Lares y San Sebastián. Las carreteras que se construyan o rehabiliten deben estar orientadas a llevar a los turistas locales e internacionales a los parajes actuales y a los que tienen potencial de desarrollo.

La actividad agrícola del área, uno de los pilares de la actividad económica de la Región, debe robustecerse con carreteras que faciliten el movimiento de productos a los puntos de venta locales. También debe facilitar la distribución de esos productos a otras partes de la isla, incluyendo sus muelles para ser exportados. Las carreteras no sólo alimentarán la relación producto-mercado, sino que deben facilitar el intercambio entre productores y suplidores locales. De esta manera se crean empleos dentro de la misma región, reduciendo la necesidad de viajar largas distancias y reduciendo la huella ecológica.

Para facilitar la movilidad en la región (que personas lleguen a sus trabajos rápidamente, o simplemente a realizar sus compras) se debe desarrollar un sistema de transporte colectivo multimodal. Este sistema debe considerar a los núcleos urbanos como su centro de actividad, atrayendo y organizando la movilidad en la periferia. No es una solución extraña, ya que por esta región transcurría uno de los últimos trenes que sobrevivió en Puerto Rico. Puede ser un sistema de tren con conectores de autobuses que lleguen hasta los campos. Variedad de soluciones hay, y dinero federal también.

Una alternativa que la Autoridad de Carreteras y Transportación se niega a considerar es la conversión de la actual PR-2 en expreso. Esta alternativa cumpliría con lo descrito en los dos párrafos anteriores mediante la siguiente infraestructura: Carriles elevados sobre la PR-2. No es una construcción extraña en Puerto Rico. Esta alternativa permitiría el tránsito libre inter municipal, y a la vez permitiría el acceso de los transeúntes a los negocios locales.



Todo esto es posible sin la necesidad de construir un nuevo tramo de expreso a campo traviesa. Lo que propongo no es idea mía, ni de mis allegados. Está en el mismo 2030 Long Range Transportation Plan – North Transportation Planning Region (LRTP-NR) cuando reza dentro de sus estrategias lo siguiente:

A key planning principle to address the problems of urban (or suburban) sprawl is to strengthen existing urban centers so that they become magnets for new growth. To reinforce the centrality of city and town centers, land use decisions, development projects, and transportation infrastructure should promote development and redevelopment at a density appropriate to the setting. This should involve a mix of uses, providing housing, employment, goods and services, recreation and public uses in a walkable environment. In urban areas, the density can be high, and around smaller, traditional town centers, it may be lower. In either case, the density should reflect and enhance the desirable character of the surroundings. Where all of life’s necessities are close together and easy to access by foot or
public transportation, the need for automobile trips to every destination is reduced. (Pag 28)

Este es el documento, que junto el 2030 Long Range Transportation Plan for Puerto Rico, constituye la herramienta de planificación base para el desarrollo de sistemas de transporte en la región. Lo que hay que preguntarse es el porqué si este es el foco de desarrollo, se pretende hacer algo completamente contrario a los que se establece en el documento de planificación. Más cuando el propio LRTP-NR y la DIA del proyecto describen el daño ecológico de la alternativa de la construcción del tramo de autopistas entre Hatillo y Aguadilla.


La razón no es porque en Puerto Rico detestamos la planificación y nuestra normalidad es el “algaretismo”. No es por eso. Ya he llegado a la conclusión de que los ejercicios de planificación institucional se basan más en caprichos (muchas veces irracionales) que en fundamentos científicos. Me explico.


Imagínese que su vida actual esté siendo guiada por los planes de cuando usted tenía 10 años de edad. Todavía estaríamos actuando como si fuéramos a ser astronautas, superhéroes y reinas de belleza o esposas de Ken. En otras palabras, nuestro proceder no correspondería a nuestras realidades y posibilidades de nuestra edad y de las etapas del crecimiento y desarrollo humano. ¿Qué tiene que ver esto con transportación o con la PR-22? Mucho.


¿En qué se basa la justificación para la construcción de ese tramo de expreso? En dos supuestos erróneos. El primero es en terminar la Red Estratégica Vial (Strategic Highway Network). Esta es una idea que ha sido la espina dorsal de los planes de transportación en Puerto Rico desde hace mucho tiempo. Consiste en conectar a PR mediante un sistema de carreteras de alta velocidad y capacidad en circunferencia y cruzando el territorio isleño. Y he aquí en donde retomo el ejemplo de vivir con los planes de cuando éramos niños.


Esta Red Estratégica Vial de autopistas responde a planes de desarrollo económico muchos de ellos caducos, dejados en el olvido, o simplemente derrotados. Tomemos por ejemplo un tramo cerca del que se propone construir ahora. La PR-10 entre Arecibo y Ponce, atravesando por Utuado y Adjuntas no responde a la necesidad de que arecibeños fueran a trabajar a Ponce, ni viceversa. Esa movilidad laboral no es la realidad. Este costoso tramo se planificó para facilitar el transporte de materiales que se extraerían de las minas a cielo abierto que se pensaban para los pueblos de Utuado y Adjuntas. Así mismo podemos mencionar otros proyectos que no se han materializado, pero que el Gobierno insiste en dotarlos con la infraestructura vial para su desarrollo.


¿Por qué se sigue gastando enormes cantidades del dinero de los contribuyentes en este tipo de obras cuando los planes (cual si fuéramos niños) son desplazados o descontinuados de administración en administración? Simplemente porque detrás del afán de construir carreteras subyace otro supuesto erróneo de “más carreteras, más desarrollo”. Este afán tiene muchas razones de ser.


El primero es meramente político. La construcción de carreteras depende del pareo con fondos federales. Para obtener estos fondos federales hay que crear los Planes a Largo Plazo (Long Range Transportation Plans) por regiones metropolitanas determinadas por la Oficina del Censo Federal. Históricamente hemos tratado de emular el sistema norteamericano de transporte. Un sistema de transportación que de hecho se encuentra en una profunda revisión debido a lo excesivamente caro y a los graves resultados de desparrame urbano que ha ocasionado (www.t4america.org). Oficiales gubernamentales locales de todas las administraciones han creído que copiando el desgastado modelo en nuestros planes es la fórmula segura para que “los americanos” otorguen fondos, ignorando proyectos orientados hacia el desarrollo sustentable (como por ejemplo, de transporte colectivo) que también reciben fondos federales. Es entonces que caprichosamente nos han creado una necesidad de carreteras de alta velocidad y capacidad como si estuviéramos en un continente y no en una isla.


De la mano de este factor político está el factor económico. Es que con este supuesto de “más carreteras, más desarrollo” se han invertido grandes cantidades de dinero en desarrollos residenciales que han creado una percepción de crecimiento económico ficticia. El resultado lo obtenemos en miles de nuevas residencias sin ocupar o que les han tenido que bajar el precio considerablemente, y en los proyectos estancado en los escritorios de los bancos. Estos desarrollos, los que existen, a su vez han agravado el desparramamiento urbano que ha aniquilado poco a poco la fibra económica de muchos pueblos.


La construcción del tramo entre Hatillo y Aguadilla no enriquecerá a todos los pueblos de la región. Este tipo de desarrollo, sustentado por la construcción de autopistas, no “atrae” actividad económica a los pueblos por donde pasan, sino que provee los medios para su fuga. ¿Cuántos pueblos han visto reducir su actividad económica y social cuando les hacen accesos mediante autopistas? Muchos. ¿Hacia dónde va el consumidor? Va hacia los centros comerciales (“Malls” o con su nueva variante “Outlets”) de fácil acceso en carro, localizados estratégicamente en las inmediaciones de las autopistas.


Dije anteriormente que los ejercicios de planificación institucional se basan más en caprichos (muchas veces irracionales) que en fundamentos científicos. Y con esto no es mi interés enarbolar la bandera de la ciencia como si fuera la solución a nuestros problemas. Lo que planteo es simple, los ejercicios de planificación deben estar impregnados principalmente de nuestras aspiraciones como pueblo, deben contener aquello que realmente anhelamos de acuerdo a nuestras realidades geográficas, obviamente. Lamentablemente en este caso eso no será posible ya que les han negado a los ciudadanos participar en este proceso. La Junta de Calidad Ambiental no celebrará Vistas Públicas al proyecto que ha presentado la Autoridad de Carreteras y Transportación.


Es importante que la ciudadanía participe en este proceso y demuestre su oposición a la destrucción del Karso para una solución de transporte que en nada beneficiará a los pueblos entre Hatillo y Aguadilla. Hay una forma de hacerlo. Ayuda a la organización Ciudadanos del Karso a llevar miles de carta que evidencien que la ciudadanía se opone a este proyecto. Visita la página de Ayuda al Karso y pon tu granito de arena.